Maya and Aztec

Ancient Mesoamerican civilizations






El Popol Vuh o Pop Wuj. Segunda Parte: Capítulo XI

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Capítulo XI

En seguida llamó lxbalanqué a todos los animales, al pisote, al jabalí, a todos los animales  pequeños y grandes, durante la noche, y a la madrugada les preguntó  cuál era su comida. 

-¿Cuál es la comida de cada uno de

vosotros? pues yo os he llamado para que escojáis vuestra comida, les dijo

lxbalanqué.

-Muy bien, contestaron. Y en seguida se fueron a tomar cada uno

lo suyo, y se marcharon todos juntos. Unos fueron a tomar las cosas podridas; otros fueron a

coger hierbas; otros fueron a recoger piedras. Otros fueron a recoger tierra. Variadas eran

las comidas de los animales pequeños y de los animales grandes.

Detrás de ellos se había quedado la tortuga, la cual llegó

contoneándose a tomar su comida. Y llegando al extremo del cuerpo tomó la

forma de la cabeza de Hunahpú, y al instante le fueron labrados los ojos.

Muchos sabios vinieron entonces del cielo. El Corazón del Cielo, Huracán,

vinieron a cernerse sobre la Casa de

los Murciélagos.

Y no fue fácil acabar de hacerle la cara, pero

salió muy buena; la cabellera también tenía una hermosa apariencia, y

asimismo pudo hablar.

Pero como ya quería amanecer y el horizonte se

teñía de rojo. -. ¡oscurece de nuevo, viejo!, le fue dicho al zopilote.

-Está bien, contestó el viejo, y al instante oscureció el

viejo.34 “Ya oscureció el zopilote”, dice ahora la gente.

Y

así, durante la frescura del amanecer, comenzó su existencia.

-¿Estará bien?, dijeron. ¿Saldrá parecido a Hunahpú?
-Está muy bien, contestaron. Y efectivamente, parecía de hueso la cabeza,

se había transformado en una cabeza verdadera.

Luego hablaron entre

sí y se pusieron de acuerdo:

-No juegues tú a la pelota; haz

únicamente como que juegas yo sólo lo haré todo, le dijo

Ixbalanqué.

En seguida le dio sus órdenes a un conejo:
-Anda a

colocarte sobre el juego de pelota, quédate allí entre el encinal, le fue

dicho al conejo cuando se le dieron estas instrucciones durante la noche.

En

seguida amaneció y los dos muchachos estaban buenos y sanos. Luego bajaron a jugar a

la pelota. La cabeza de Hunahpú estaba colgada sobre el juego de pelota.

-¡Hemos triunfado! ¡Habéis labrado vuestra propia ruina; ¡os

habéis entregado! les decían. De esta manera provocaban a Hunahpú.
-Pégale a la cabeza con la pelota, le decían. Pero no lo molestaban con

esto, él no se daba por entendido.

Luego arrojaron la pelota los

Señores de Xibalba. Ixbalanqué le salió al encuentro; la pelota iba

derecho al anillo, pero se detuvo, rebotando, pasó rápidamente por encima del

juego de pelota y de un salto se dirigió hasta el encinal.

El conejo

salió al instante y se fue saltando; y los de Xibalba corrían

persiguiéndolo. Iban haciendo ruido y gritando tras el conejo. Acabaron por irse

todos los de Xibalba.

En seguida se apoderó Ixbalanqué de la cabeza

de Hunahpú; se llevó de nuevo la tortuga y fue a colocarla sobre el juego de

pelota. Y aquella cabeza era verdaderamente la cabeza de Hunahpú y los dos muchachos

se pusieron muy contentos.

Fueron, pues, los de Xibalba a buscar la pelota y

habiéndola encontrado entre las encinas, los llamaron, diciendo:
-Venid

acá. Aquí está la pelota, nosotros la encontramos, dijeron, y la

tenían colgando.

Cuando regresaron los de Xibalba exclamaron.

-¿Qué es lo que vemos?

Luego comenzaron nuevamente a jugar. Tantos

iguales hicieron por ambas partes.

En seguida lxbalanqué le lanzó

una piedra a la tortuga; ésta se vino al suelo y cayó en el patio del juego de

pelota hecha mil pedazos como pepitas, delante de los Señores.

-¿Quién de vosotros irá a buscarla? ¿Dónde está el

que irá a traerla? dijeron los de Xibalba.

Y así fueron vencidos los

señores de Xibalba por Hunahpú e Ixbalanqué. Grandes trabajos pasaron

éstos, pero no murieron, a pesar de todo lo que les hicieron.

—–

Notas de Adrián Recinos:

34 Los quichés llaman al zopilote macho

mama cuch, o sea zopilote viejo. La identidad del animal que aquí se menciona carece,

sin embargo, de importancia. Los antiguos indios se servían de los objetos y seres

naturales para representar las ideas y cosas inmateriales, por el parecido de sus nombres.

En el presente caso trataban, sin duda, de representar la idea de la oscuridad que precede

inmediatamente al amanecer, a la cual llamaban vuch.


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