Maya and Aztec

Ancient Mesoamerican civilizations






El Popol Vuh o Pop Wuj. Segunda Parte: Capítulo XII

Category: Books, Popol Vuh

CAPITULO XII

HE aquí la memoria de la muerte de Hunahpú e Ixbalanqué. Ahora contaremos la manera como  murieron.

Habiendo sido prevenidos de todos los sufrimientos que les querían

imponer, no murieron de los tormentos de Xibalbá, ni fueron vencidos por todos los

animales feroces que había en Xibalbá.

Mandaron llamar después a

dos adivinos que eran como profetas; llamábanse Xulú y Pacam y eran sabios, y

les dijeron:

-Se os preguntará por los Señores de Xibalbá acerca

de nuestra muerte, que están concertando y preparando por el hecho de que no hemos

muerto, ni nos han podido vencer, ni hemos perecido en sus tormentos, ni nos han atacado los

animales. Tenemos el presentimiento en nuestro corazón de que usarán la

hoguera para darnos muerte. Todos los de Xibalbá se han reunido, pero la verdad es

que no moriremos. He aquí, pues, nuestras instrucciones sobre lo que debéis

decir:

-Si os vinieren a consultar acerca de nuestra muerte y que seamos

sacrificados, ¿qué diréis entonces vosotros, Xulú y Pacam? Si os

dijeren: “¿No será bueno arrojar sus huesos en el barranco?”

“¡No conviene -diréis- porque resucitarán después!” Si

os dijeren: “¿No será bueno que los colguemos de los

árboles?”, contestaréis: “De ninguna manera conviene, porque

entonces también les volveréis a ver las caras”. Y cuando por tercera vez

os digan: “¿Será bueno que arrojemos sus huesos al río?”; si

así os fuere dicho por ellos: “Así conviene que mueran -diréis-;

luego conviene moler sus huesos en la piedra, como se muele la harina de maíz; que

cada uno sea molido [por separado]; en seguida arrojadlos al río, allí donde

brota la fuente, para que se vayan por todos los cerros pequeños y grandes.”

Así les responderéis cuando pongáis en práctica el plan que os

hemos aconsejado, dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. Y cuando se despidieron de

ellos, ya tenían conocimiento de su muerte. Hicieron entonces una gran hoguera, una

especie de horno hicieron los de Xibalbá y lo llenaron de ramas gruesas.

Luego

llegaron los mensajeros que habían de acompañarlos, los mensajeros de

Hun-Camé y de Vucub-Camé.

-“¡Que vengan! Id a buscar a los

muchachos, id allá para que sepan que los vamos a quemar.” Esto dijeron los

Señores, ¡oh muchachos!, exclamaron los mensajeros.

-Está bien,

contestaron. Y poniéndose rápidamente en camino, llegaron junto a la hoguera.

Allí quisieron obligarlos a divertirse con ellos.

-¡Tomemos nuestra

chicha y volemos cuatro veces cada uno [encima de la hoguera], muchachos!, les fue dicho por

Hun-Camé.

-No tratéis de engañarnos, contestaron. ¿Acaso

no tenemos conocimiento de nuestra muerte, ¡oh Señores!, y de que eso es lo que

aquí nos espera? Y juntándose frente a frente, extendieron ambos los brazos,

se inclinaron hacia el suelo y se precipitaron en la hoguera, y así murieron los dos

juntos.

Todos los de Xibalbá se llenaron de alegría y dando muchas

voces y silbidos, exclamaban: -¡Ahora sí los hemos vencidos! ¡Por fin se

han entregado!

En seguida llamaron a Xulú y Pacam, a quienes [los muchachos]

habían dejado advertidos, y les preguntaron qué debían hacer con sus

huesos, tal como ellos les habían pronosticado. Los de Xibalbá molieron

entonces sus huesos y fueron a arrojarlos al río. Pero éstos no fueron muy

lejos, pues asentándose al punto en el fondo del agua, se convirtieron en hermosos

muchachos. Y cuando de nuevo se manifestaron, tenían en verdad sus mismas

caras.35

—–

Notas de Adrián Recinos:

35 Es decir, las de

Hunahpú Ixbalanqué.


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